Francisco de Asís, a 800 años de su muerte: de joven rico y guerrero a símbolo de pobreza y amor por la naturaleza

Murió el 3 de octubre de 1226, a los 44 años. Hijo de un comerciante, abandonó una vida de comodidades para dedicarse a la pobreza, la fraternidad y el servicio, y fundó el movimiento que dio origen a la Orden Franciscana.

Francisco de Asís murió el 3 de octubre de 1226, a los 44 años, en la Porciúncula, Italia. Había nacido como Giovanni di Pietro Bernardone, hijo de un próspero comerciante de telas, y durante su juventud había imaginado una vida ligada a las fiestas, las armas y la caballería. Sin embargo, una serie de experiencias transformó sus prioridades y lo llevó a abandonar sus riquezas para vivir en pobreza y dedicarse a los demás.

Su historia comenzó a fines del siglo XII en Asís, donde creció rodeado de comodidades. Su padre, Pietro Bernardone, tenía una importante actividad comercial y esperaba que su hijo siguiera un camino relacionado con los negocios.

Francisco, en cambio, soñaba con convertirse en caballero. La guerra entre Asís y Perugia, un período de cautiverio y posteriormente una enfermedad marcaron un cambio progresivo en su vida.

El llamado a una nueva vida

Uno de los episodios centrales de su transformación ocurrió en la pequeña iglesia de San Damián. Según la tradición franciscana, mientras rezaba frente a un crucifijo escuchó el llamado a reparar la Iglesia.

Francisco interpretó aquella experiencia como una invitación a modificar radicalmente su forma de vida. Comenzó a desprenderse de sus bienes y a acercarse a personas que vivían en condiciones de extrema vulnerabilidad.

Entre esos encuentros se destacó su relación con personas que padecían lepra. Acercarse a quienes eran rechazados por gran parte de la sociedad significó para Francisco superar sus propios temores y desarrollar una nueva concepción de la fraternidad.

Su decisión de vivir en pobreza provocó un fuerte enfrentamiento con su padre. Finalmente, renunció públicamente a sus bienes y comenzó un camino que pronto sumó numerosos seguidores.

El origen de la Orden Franciscana

La comunidad formada alrededor de Francisco dio origen a la Orden de los Frailes Menores, conocida posteriormente como Orden Franciscana.

Lo que había comenzado como una transformación personal terminó convirtiéndose en uno de los movimientos religiosos más importantes de la Edad Media.

En ese camino también tuvo un papel destacado Clara de Asís, quien siguió una espiritualidad inspirada en Francisco y fundó la comunidad que posteriormente sería conocida como las Clarisas.

El encuentro con el sultán

La búsqueda de diálogo también formó parte de la vida de Francisco. En 1219, durante la Quinta Cruzada, viajó a Egipto y se encontró con el sultán Al-Kamil.

El episodio quedó registrado como uno de los momentos más particulares de su trayectoria, ya que el encuentro se produjo en medio de un conflicto militar y de profundas diferencias religiosas.

Su actitud frente al otro estuvo vinculada con una idea de fraternidad que posteriormente se convirtió en uno de los rasgos asociados a su figura.

Francisco y la naturaleza

Otro aspecto que atravesó su pensamiento fue su relación con la creación. Francisco consideraba que los animales, las plantas, el agua, la tierra y el sol formaban parte de una misma creación.

Esta concepción quedó especialmente expresada en el Cántico de las criaturas, una de las obras más conocidas relacionadas con su figura.

Por esa razón, con el paso de los siglos quedó asociado como patrono de los animales y como referente de una relación respetuosa con la naturaleza. Cada 4 de octubre, fecha de su festividad, distintas comunidades realizan bendiciones de animales y actividades relacionadas con su protección.

El origen del pesebre

En 1223, en Greccio, Francisco impulsó una representación del nacimiento de Jesús que la tradición considera un antecedente fundamental del actual pesebre navideño.

Un año después, según la tradición cristiana, recibió los estigmas en el monte Alvernia.

Para entonces, su estado de salud se había deteriorado considerablemente. Los últimos años estuvieron marcados por enfermedades y dolores, aunque también por una intensa actividad espiritual.

Durante ese período compuso el Cántico del Sol, en el que expresó su alabanza a la creación incluso mientras atravesaba un importante sufrimiento físico.

Murió a los 44 años

Francisco regresó finalmente a la Porciúncula, el lugar relacionado con los primeros años de su movimiento. Allí murió el 3 de octubre de 1226, sobre la tierra desnuda, a los 44 años.

Habían transcurrido pocos años desde que aquel joven que soñaba con ser caballero había renunciado a las riquezas familiares. En ese tiempo había construido una forma de vida que sería seguida por generaciones.

En 1228, apenas dos años después de su muerte, el papa Gregorio IX lo canonizó.

Desde entonces, su nombre quedó asociado con la pobreza voluntaria, la fraternidad, el servicio a los más vulnerables, el diálogo, la paz, los animales y el cuidado de la naturaleza.

Ocho siglos después de su muerte, la figura de Francisco de Asís continúa vinculada a preguntas que exceden el ámbito religioso: cuánto se necesita para vivir, qué lugar ocupa cada persona frente a los demás y cómo se establece una relación con el mundo que se comparte.

Fuente: Elonce

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