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La historia de la Escuela Flotante Nº 70 «Crucero Gral. Belgrano» del departamento Gualeguay refleja el esfuerzo cotidiano por garantizar el acceso a la educación en las zonas de islas de Entre Ríos. Su director y maestro único, Diego Aubry, recorrió más de 100 kilómetros en piragua para encontrar niños que necesitaban asistir a la escuela y evitar así el desarraigo de las familias isleñas.
En diálogo con Elonce, el docente recordó que la escuela flotante funcionaba anteriormente sobre el río Victoria, pero la matrícula se había reducido a un solo alumno que terminaba sus estudios. Frente a esa situación, decidió emprender un relevamiento por distintas zonas de islas del departamento.

“Pensé que dentro de las islas tenía que haber otros niños. Entonces organicé un relevamiento y, debido a que no tenía los medios, compré una piragua con la que salí a recorrer la zona hasta encontrar a las familias con hijos en edad escolar”, relató.
La escuela flotante está construida con acero naval y justamente al ser flotante puede ser remolcada para formar parte de nuevos asentamientos, en caso de ser necesario y teniendo en cuenta la constante migración interna de los habitantes de las islas, por su actividad económica ligada al río.
Según explicó Aubry, la principal ventaja es que permite acercar la educación pública a familias aisladas por la geografía. “La escuela puede trasladarse a lugares donde haya matrícula y no le afectan las inundaciones”, indicó el docente.

Actualmente, la institución funciona en Arroyo Los Anillos y cuenta con cuatro alumnos: tres de nivel primario y un niño de jardín de tres años. Además, existen otros pequeños de uno y dos años que podrían incorporarse en los próximos ciclos lectivos y aumentar la matrícula escolar.
«Crucero General Belgrano» fue un nombre puesto a la escuela por un sobreviviente del hundimiento de la embarcación en la Guerra de Malvinas. Se trata de Víctor Rodríguez, quien trabajaba en la departamental de Gualeguay y falleció hace cuatro años.
Antes de la llegada de la escuela flotante, las familias debían trasladar a los niños hasta la localidad bonaerense de Ramallo para acceder a la educación, permaneciendo varios días lejos de sus hogares. “Ahora pueden acceder a la educación pública sin dejar su lugar”, destacó Aubry.
Durante su recorrido en piragua, el maestro visitó distintos puestos isleños y conoció historias marcadas por la falta de acceso a la educación pública. Incluso relató que muchas personas adultas aprendieron a leer y escribir de manera informal, ayudados por mensajes de texto de los teléfonos celulares.

De hecho, Aubry ponderó el apoyo de los lugareños «porque ellos mismos sabían de la necesidad de educación pública en la zona de islas».
El docente permanece entre 10 y 20 días seguidos en las islas del sur entrerriano, dependiendo de las posibilidades de traslado. Desde Puerto Ruiz hasta la Escuela Flotante debe recorrer cerca de 120 kilómetros.
En la oportunidad, Aubry explicó que su vínculo con la educación rural nació desde la infancia, ya que su padre también era maestro. Diego es hijo de Alberto Aubry, reconocido docente rural hoy jubilado, que estuvo en muchas escuelas: en la Ricardo Güiraldes de Colonia Crespo, la Del Resero de Puente Carmona, muchas instituciones de los departamentos Federación y Villaguay, incluso fue docente de primaria de conscriptos durante el servicio militar.
“La satisfacción de enseñarles a leer y escribir a niños que viven en zonas alejadas es mucho más grande que lo económico”, expresó.
La experiencia de la Escuela Flotante se convirtió en un símbolo del esfuerzo conjunto entre docentes y familias para sostener la educación en uno de los rincones más aislados de la provincia.
Fuente: Elonce