Cocinera fue a la escuela a caballo durante 32 años, se jubiló y afirmó que seguirá yendo “por los gurises”

Matilde Aranda se jubiló tras 32 años en la Escuela Nº109 de Lucas Norte, donde llegó a cocinar para más de 30 chicos. “A los gurises les encantaba el guiso de arroz”, recordó emocionada, y aseguró que seguirá visitando la escuela pese a su retiro.
Matilde Aranda

La comunidad educativa de la Escuela Nº109 “Granaderos de San Martín”, ubicada en Lucas Norte, departamento Villaguay, despidió con profunda emoción a Matilde Adelina Aranda, quien se jubiló luego de más de 32 años como cocinera del establecimiento. Su último día de trabajo fue el viernes 14 de noviembre, marcando el cierre de una etapa que dejó huella en generaciones de alumnos.

Matilde vive en el campo, a unos 50 kilómetros de Villaguay, y durante décadas recorrió caminos rurales complejos para llegar a la escuela. “Iba a caballo a la escuela, a veces me tocaban lluvias, pero siempre fui por los chicos”, relató en diálogo con Elonce.

Matilde Aranda
Trabajo, esfuerzo y compromiso

Oriunda de Lucas Sur, Matilde se mudó a Lucas Norte hace 45 años por razones laborales de su esposo. Comenzó a trabajar en la escuela en 1993, cuando se enteró de que había un puesto disponible en la cocina. “Siempre me gustó la cocina y supe que había un lugar libre”, recordó.

A lo largo de los años, preparó innumerables comidas para los alumnos, quienes tenían sus preferencias. “A los chicos les gustaba muchísimo el guiso de arroz, y siempre tratábamos de variar”, añadió.

Una escuela con cambios en el tiempo

La cocinera señaló que la matrícula escolar se redujo de manera significativa. “Antes, hace 32 años, había más de 30 alumnos y con el tiempo esa cantidad se fue achicando”, comentó. Actualmente, son pocos los chicos que asisten al establecimiento. Al finalizar la primaria, muchos estudiantes continúan sus estudios en otras instituciones de la zona y luego se incorporan al trabajo rural.

Lucas Norte

El cierre de su etapa laboral estuvo cargado de emociones. “El día que dejé la escuela me costó muchísimo. Ahora estoy más tiempo en casa y trabajo con los animales”, expresó Matilde, quien cuida vacas y ovejas en la finca familiar.

No obstante, aseguró que la relación con la comunidad escolar continuará: “Por los gurises voy a seguir yendo a la escuela a visitarlos”, afirmó con cariño.

Matilde Aranda
Camino rural y vida de campo

Los traslados hacia la escuela fueron siempre un desafío. “Los caminos rurales son complejos, pero siempre fui a caballo. Estamos a 80 kilómetros de Villaguay, cerca de la ruta 20, que es muy difícil para circular”, explicó.

Matilde es madre de tres hijos, dos de los cuales ya formaron su propia familia. Su historia refleja el compromiso y la dedicación de trabajadores rurales que sostienen la educación en zonas alejadas.

Fuente: Elonce

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